Cardiólogo en Elche · Clínica Elche Salud

Sal y tensión arterial

Por qué reducirla la baja, cuánta es razonable y de dónde viene realmente la que comes

Salero junto a verduras frescas sobre una mesa de madera
Nutrición · Hipertensión Por Dr. José Carlos López Clemente · Cardiólogo y Dietista-Nutricionista

«Reduce la sal» es uno de los consejos más repetidos en cualquier consulta por tensión alta. Pero casi nunca se concreta: ¿cuánta es «mucha»?, ¿de dónde sale realmente la sal que tomas si apenas usas el salero?, ¿cuánto se nota de verdad en la tensión? Vamos con las tres respuestas.

Por qué la sal sube la tensión arterial

La sal es cloruro de sodio, y es el sodio el que importa aquí. El sodio retiene agua: cuanto más tomas, más líquido retiene el cuerpo, más aumenta el volumen de sangre que circula por las arterias y mayor es la presión que ese volumen ejerce sobre sus paredes.

No todas las personas son igual de sensibles a la sal. Por eso el mismo exceso sube más la tensión a unas personas que a otras, y por eso el beneficio de reducirla es mayor en quien ya tiene hipertensión que en quien tiene la tensión normal.

Cuánto baja tu tensión si reduces la sal

Esto no es una opinión: está medido en decenas de ensayos clínicos. Una revisión Cochrane que agrupó esos ensayos encontró que una reducción moderada y mantenida del consumo de sal —de media, unos 4,4 g al día menos, aproximadamente una cucharadita— se traduce en esta caída de la tensión:

−5,4 / −2,8 mmHg si ya tienes hipertensión Sistólica / diastólica, de media
−2,4 / −1,0 mmHg si tu tensión es normal Sistólica / diastólica, de media

No sustituye a la medicación cuando esta es necesaria, pero es un efecto real, medible y gratuito, que además se suma al del fármaco. Y fíjate en el dato clave: la bajada es mayor justo en quien más la necesita. Si quieres repasar qué cifras se consideran hipertensión y cómo se diagnostica, lo explicamos en nuestra página sobre hipertensión arterial.

Cuánta sal es razonable

La Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los 5 gramos de sal al día —poco más de una cucharadita, unos 2 gramos de sodio—. A nivel mundial se consume de media más del doble: unos 10,8 gramos al día.

En España, el estudio ANIBES midió lo que de verdad comemos a través de los alimentos, sin contar la sal que cada uno añade con el salero o al cocinar, y encontró esto:

< 5 g Recomendación de la OMS Al día, sal total (unos 2 g de sodio)
≈ 5 g Solo con la comida, en España Sin contar lo que añades tú (estudio ANIBES)

Es decir: antes de añadir una pizca en la mesa o al cocinar, buena parte de la población ya está en el límite recomendado solo con lo que trae la comida de por sí. Contando la sal que se añade a mano, lo habitual es superarlo con claridad.

De dónde viene realmente la sal que comes

Aquí está el malentendido más frecuente en consulta: la gente vigila el salero y descuida lo que realmente aporta la mayor parte del sodio. La sal añadida a mano suele ser la porción más pequeña del total; el grueso llega ya incorporado en alimentos procesados, antes de que decidas nada en la mesa.

Pan y bollería

No sabe especialmente salado, pero por la cantidad que se consume es uno de los principales aportes de sodio en la dieta española.

Embutidos, fiambre y quesos curados

Jamón, chorizo, beicon y queso curado están entre los alimentos con más sal por ración habitual.

Conservas y platos preparados

Las conservas en lata o salmuera y los precocinados llevan sal añadida para conservarse y dar sabor, no solo por gusto.

Snacks, salsas y caldos concentrados

Patatas fritas y aperitivos salados, salsas industriales, pastillas de caldo y sopas de sobre son de los productos con más sal por 100 g.

Cómo reducirla sin pesar cada plato

1

Lee la etiqueta

Busca «sal» o «sodio» en la información nutricional. Por debajo de 0,3 g de sal por 100 g se considera un producto bajo en sal.

2

Cocina desde el ingrediente

Cuanto menos pase por un envase o un paquete antes de llegar a tu plato, menos sal escondida lleva. Partir de alimentos frescos es la forma más simple de controlarla.

3

Sustituye, no elimines el sabor

Ajo, limón, especias y hierbas aromáticas dan sabor sin aportar sodio. El paladar se acostumbra en pocas semanas.

4

Vigila el pan, los aperitivos y las salsas

Son los que más sal aportan sin dar sensación de «comida salada». Revisa con qué frecuencia los tomas, no solo cuánta sal añades tú.

5

Baja la cantidad poco a poco

Hacerlo de golpe resulta muy soso. Repartido en varias semanas, el paladar se adapta sin que la comida deje de apetecer.

Aumentar el potasio —frutas, verduras, legumbres, frutos secos— complementa el efecto de reducir el sodio. Si quieres un patrón alimentario completo que ya integra ambos principios, está la dieta DASH, uno de los que cuentan con más evidencia para el control de la tensión arterial.

¿Esto sustituye a la medicación?

No. Si tu tensión ya requiere tratamiento farmacológico, reducir la sal no lo reemplaza, pero sí lo complementa: en los propios ensayos clínicos el efecto se suma al del fármaco. Es uno de los pocos cambios de hábito con un beneficio medido en milímetros de mercurio, no solo en sensación de bienestar, y tiene más peso cuanto más alta está tu tensión. En la consulta cardiológica valoramos tus cifras y tu riesgo cardiovascular global, con orientación y resolución de dudas sobre alimentación incluida.

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Referencias

  1. McEvoy JW, et al. 2024 ESC Guidelines for the management of elevated blood pressure and hypertension. European Heart Journal. 2024;45(38):3912-4018.
  2. He FJ, Li J, MacGregor GA. Effect of longer-term modest salt reduction on blood pressure: Cochrane systematic review and meta-analysis of randomised trials. BMJ. 2013;346:f1325.
  3. Sacks FM, et al. Effects on blood pressure of reduced dietary sodium and the Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH) diet. New England Journal of Medicine. 2001;344(1):3-10.
  4. Partearroyo T, Samaniego-Vaesken ML, Ruiz E, et al. Sodium intake from foods exceeds recommended limits in the Spanish population: the ANIBES study. Nutrients. 2019;11(10):2451.
  5. World Health Organization. WHO global report on sodium intake reduction. Geneva: WHO; 2023.

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